NODOS: Cuernavaca

Aproximaciones para jardinerxs inexpertxs

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Cuernavaca

Año: 2024

NODOS NODOS: Cuernavaca

Planteamiento

El jardín meticulosamente cuidado: lo artificial: el orden

El jardín abandonado: la maleza desbordándose: lo natural mezclándose: el caos

El jardín como extensión de lo social: el paseo, el romance, el encuentro

El jardín como interrupción de lo social: los muros, los estacionamientos, el césped inmaculado

El jardín como escenario y espectáculo: las bodas, las plazas, los museos, los ejecutados

El jardín como refugio: de lxs amantes, de lxs amigxs, de quienes lo ostentan como privilegio

El jardín propio: un secreto

El jardín de al lado: curiosidad por lx otrx

El jardín adentro

El jardín afuera

Un jardín en la ciudad

Una ciudad de los jardínes

En los últimos años, el arte contemporáneo producido en la ciudad de Cuernavaca se ha encargado de fomentar la nostalgia por un territorio y tiempo idílicos que para algunxs de nosotrxs nunca existió. Habemos quienes siempre estuvimos del otro lado, al servicio de quienes gozaban las bondades del paraíso. En nuestro caso, las puertas de las quintas se abrían para que nuestros padres las asearan, cuidaran de sus jardínes y dieran mantenimiento a sus albercas. De vez en cuando, si lxs patronxs no estaban, podíamos jugar, nadar o hasta celebrar nuestro cumpleaños, siempre de forma discreta. A pequeñas dosis aprendimos a gozar de los momentos perennes de la eterna primavera.

En realidad, desde la perspectiva del privilegio pasaba un poco lo mismo. Nadie se quedaba mucho tiempo en los jardines: la eventual expulsión parecía ser la esencia de nuestro paraíso. Esto empeoró cuando vino la ola de secuestros (fuimos el primer lugar a nivel nacional allá en los noventa), y luego la caída de Beltrán Leyva, y luego más y más violencia. Entonces lxs propietarixs alzaron el vuelo y lxs turistas y la burguesía remanente se amurallaron. Los jardínes fueron reemplazados por plazas comerciales y residenciales masivos en apariencia seguros. Las fachadas de las grandes casas se adornaron casi todas con letreros de SE VENDE, algunas incluso fueron simplemente abandonadas. Los discretos edenes privados terminaron condenados al deterioro ante la falta de recursos para su mantenimiento; así se inauguró una era de jardines espectro, jardines ruina, jardines nostalgia.

¿Por qué insistir en la idea de un jardín para hablar de esta ciudad y lo que en ella acontece?

De alguna manera, quizá resulte pertinente agotar un cliché que encubre una realidad en la que lo único que parece florecer es la desigualdad, el desencanto y la apatía. Finalmente, no podemos negar que, en medio de todo lo que aquí pasa, la naturaleza —silvestre o domesticada, con sus dones y limitaciones— sigue caracterizando nuestro territorio. Por un lado, en Cuauhnáhuac los árboles destruyen el concreto y la maleza crece sin vergüenza ante el desamparo de las personas e instituciones; por el otro, los jardines sobrevivientes reverdecen, remarcando con su vigencia distancias que parecen cada vez más insalvables. ¿Cómo podemos asumir como comunidad las bondades y las complicaciones de vivir en un entorno como este? ¿Qué responsabilidades debemos adjudicarnos para su/nuestro cuidado? ¿Es posible crear narrativas alternativas a las de la expulsión, la exclusión o la evasión en este paraíso? ¿Podemos utilizar el jardín como un espacio de tregua que nos permita resolver diferencias y trabajar por su/nuestra defensa?

Una cosa es cierta. No existe jardín sin jardinerxs. Son los cuidados y las voluntades humanas las que transforman en jardín a la naturaleza. Cultivar un jardín es “entrar en diálogo con una naturaleza que lanza sus preguntas a un jardinero, quien las responde cultivándola”(1). ¿Y si reemplazamos la nostalgia y las lamentaciones por la acción? ¿Si ampliando la lógica pensamos nuestra ciudad como una superficie para jardinerxs? Después de todo, hacer jardín es un ejercicio de cooperación mutua entre distintos agentes (humanxs y naturales) que se realiza desde el cuidado, desde la imaginación, desde las posibilidades de diálogo y encuentro que permiten que un lugar sin reglas aparentes se sostenga a sí mismo, creando cierta armonía capaz de vencer a la muerte. Así, pensar a la comunidad artística como una comunidad de jardinerxs implica ensayar ejercicios de corresponsabilidad, cuidado mutuo y acción colectiva que nos permitan imaginar otras aproximaciones a nuestro contexto.

Nodos: Cuernavaca | Aproximaciones para jardinerxs inexpertxs es una invitación a reconocer nuestra comunidad artística como una comunidad diversa cuyos integrantes, más allá del desorden, el juego y/o la apatía, ensayamos constantemente un jardín lleno de refugios y ejercicios de resistencia. Por otro lado, un jardín le pertenece a quienes se hacen cargo de él, a quienes producen y reproducen en su interior formas de vida. Es emocionante pensar que, frente a la idea recurrente de ruina, nuestra labor de jardinerxs inexpertxs es cambiar el espacio que compartimos cuidando de lo vivo, conviviendo y colaborando por la sostenibilidad de nuestra comunidad. Hagamos, pues, un jardín de relaciones y afectos, un campo de juegos y de pruebas, que sea también un espacio de responsabilidad, un refugio contra la violencia y la agresividad.

A través de una serie de talleres y espacios de diálogo y reflexión, así como de un programa de actividades paralelas, este encuentro busca construir espacios de reconocimiento y cooperación, lo mismo entre pares que entre la comunidad artística y sus contextos. De ahí la importancia de nombrarnos como jardinerxs inerpertxs, para asumir lo mismo una vocación común que una necesidad compartida de herramientas para sostener, abonar y hacer florecer nuestro ecosistema. Esta es una invitación a reconocernos también como agentes que cohabitan con otras especies (vegetales, animales y más que humanas) y, de esta manera, valernos del potencial de pensarnos de cerca a la naturaleza para desbordar cualquier noción de jardín que nos haya sido impuesta.

1. Mateusz Salwa, Landscapes as Gardens. Aesthetics and Ethics of the Environment, Centre for Philosophy at the University of Lisbon (2019).

Comité de contenidos

Facilitadorxs invitadxs

Comité de programa público

Relatorxs